No existe la familia perfecta. Los padres a menudo creen que hacen lo mejor para sus hijos porque los aman, pero esas acciones no siempre son saludables. A medida que los niños crecen y llegan a la adolescencia, las cosas suelen empeorar. Las discusiones pueden ser frecuentes, los malentendidos aumentan y los padres empiezan a preguntarse qué pasó con el dulce niño con el que solían jugar. Esta es una preocupación común y queremos ser parte de la solución. LULUONLY comparte contigo 8 maneras efectivas de fortalecer las relaciones entre padres e hijos adolescentes:
1. Abrazarse unos a otros a diario.
La psicóloga Janice Kiecolt-Glaser afirma: «Cuanto mayor eres, más frágil eres físicamente, por lo que el contacto se vuelve cada vez más importante para una buena salud». Al llegar a la adolescencia, es posible que te resistas a abrazar a tus padres porque ya no se considera algo «cool». A medida que aprendes a ser más independiente, puedes minimizar el afecto físico. Sin embargo, abrazar es bueno para la salud y actúa como un liberador natural del estrés. Acercarse a la edad adulta puede ser aterrador y desafiante. Abrazar a tus padres a diario puede servirte como un recordatorio físico de que no estás solo. El apoyo físico y emocional son igualmente importantes cuando trabajas en fortalecer las relaciones en general.
2. Apague los dispositivos tecnológicos durante las interacciones.
Puede ser difícil alejarse de la tecnología cuando estamos constantemente conectados a ella. No tienes que vivir en una cueva para salvar tu relación con tus padres, pero no está de más silenciar el teléfono para no sentirte obligado a responder a todos los correos electrónicos o mensajes de texto cuando interactúas con ellos. Cuando estés en el coche con tu familia, también es buena idea apagar la música para tener la oportunidad de hablar. Aunque la música puede ser una excelente manera de conectar cantando sus canciones favoritas juntos, en los días malos, cuando la comunicación es vital, es bueno evitar usar la tecnología como medio de escape.
3. Conéctese antes de las transiciones o de tomar decisiones importantes.
Las transiciones pueden ser difíciles, especialmente en la adolescencia. Es en este momento cuando tu hijo empieza a descubrir quién es y qué tipo de vida quiere vivir. Toma muchas decisiones. Habrá muchos días en los que no sabrá qué camino tomar. No dudes en comunicarte con él y hacerle saber que estás ahí para él. Dale consejos y cualquier idea que creas que le pueda ser útil, pero no le digas directamente qué hacer. Ayúdalo a descubrir qué quiere hacer, pero sé comprensivo y apóyalo.
4. Dedique tiempo a pasar momentos de calidad a solas con su pareja.
A medida que envejeces, se acumulan más responsabilidades. Empiezas a trabajar más para desarrollar las habilidades que buscas para tu carrera profesional y tus amigos se mudan para perseguir sus propios sueños. Ya no estás tan cerca de ellos, así que tienes que programar horarios compatibles para verte. Esto hace que sea increíblemente fácil dejar a tu familia en segundo plano cuando ya estás compaginando el trabajo con tu vida social. Pero no olvides reservar tiempo para pasar tiempo de calidad a solas con tus padres.
Sé que puede ser muy tentador posponer planes cuando solo quieres estar solo para relajarte un rato o salir y conectar con nuevas personas de tu círculo de contactos, pero así es como se debilitan las relaciones entre padres e hijos adolescentes. Se crea distancia y el esfuerzo se vuelve mínimo o nulo. Mantener una relación sólida con tus padres puede ser difícil con la edad, pero ignorarlos fácilmente la destruye. No tiene por qué ser mucho. Puedes dedicar 15 minutos cada día a tener conversaciones significativas o reservar una hora el fin de semana para preparar la cena juntos.
5. Fomentar las emociones en lugar de excluirlas.
Las emociones son complejas, pero es importante ser conscientes de los sentimientos del otro. No se apresuren a ignorarlos, especialmente durante las discusiones. Controlar las emociones puede ser difícil cuando una situación los afecta profundamente, pero recuerden que una relación sólida se basa en la forma en que comunicamos nuestras emociones. Si su hijo está sufriendo, no lo descuiden. Aunque a ambos les cueste hablar sobre el origen del dolor, las emociones solo se pueden posponer hasta que explotan.
6. Escuche para comprender, no con la intención de reaccionar.
Cuando estás enojado o decepcionado con tu hijo, es fácil escucharlo solo para confirmar tu enojo. En lugar de reaccionar rápidamente, tómate el tiempo para escuchar y comprender su postura. Incluso si discrepas completamente con sus acciones u opiniones, si decides gritarle, esto puede causar aún más resentimiento entre ambos. Como resultado, la comunicación puede verse afectada porque tu hijo puede retraerse y negarse a hablar contigo. Aprende a resolver tus diferencias ampliando tu perspectiva y encontrando una solución juntos que beneficie a ambos.
7. Respeta los límites.
El comportamiento tóxico surge de romper los límites. Si desea tener una buena relación con su hijo, manifieste un comportamiento saludable respetando sus límites. Esto puede ser un desafío para usted, ya que su hijo empieza a querer más privacidad y libertad, pero la buena crianza implica brindarle oportunidades para cometer errores y aprender de ellos. No le prive a su hijo de ese crecimiento. En cambio, cree un espacio seguro donde el fracaso se normalice. Parte de amar y cuidar a alguien implica dejar ir cuando sea necesario. Así es como se construye la confianza.
8. Sorprenda a su hijo en el acto de hacer algo bien.
Los adolescentes suelen tener dificultades con la confianza en sí mismos. Es importante reconocer que la presión social puede arruinar la autoestima de tu hijo, ya que las creencias populares no siempre son las más sanas ni las más enriquecedoras. No agraves el infierno que aún intentan atravesar. En otras palabras, evita expresar críticas duras y negatividad. En cambio, concéntrate en las acciones que tu hijo está haciendo bien y elógialo por ellas. No solo demostrará que le has prestado atención, sino que también ayudará a fortalecer su autoestima.
Referencias:
Fox, A. (24 de febrero de 2015). 10 consejos para mejorar la relación entre padres e hijos adolescentes. HuffPost. Consultado el 7 de diciembre de 2017.
Holmes, L. (27 de marzo de 2014). 7 razones por las que deberíamos dar más abrazos. HuffPost. Consultado el 7 de diciembre de 2017.
Markham, L. (27 de junio de 2017). 10 rutinas que fortalecerán la relación entre padres e hijos. Psychology Today. Consultado el 7 de diciembre de 2017.