¿Qué significa ser superdotado? Como muchos, quizás pienses que se trata de tener un coeficiente intelectual excepcionalmente alto o ser un niño prodigio. Y si bien es cierto que quienes se encuadran en estas categorías pueden considerarse superdotados, también es hora de que te des cuenta de que existen muchos tipos de superdotación que tienden a pasarse por alto y subestimarse. Estudiado por primera vez por los investigadores George Betts y Maureen Neihart en su artículo de 1988, "Perfiles de los superdotados y talentosos", identificaron seis tipos diferentes de personas superdotadas según sus comportamientos, sentimientos y necesidades.
¿Te interesa saber qué tipo de persona eres? Aquí tienes seis tipos de personas con talento.
Tipo I – El Exitoso
En primer lugar, el tipo exitoso. Los individuos con talento tipo uno son los más reconocidos. Son aquellos a quienes solemos asociar con este término debido a su impresionante rendimiento académico y prestigiosos logros. La mayoría de ellos se ven aún más motivados a sobresalir debido a las altas expectativas que sus padres, maestros y compañeros depositaron sobre ellos desde pequeños.
Sin embargo, al mismo tiempo, algunos niños con este tipo de discapacidad pueden aburrirse de la escuela y perder la pasión por aprender porque sienten que su talento se ha convertido en su identidad. Esto sucede porque muchos padres y maestros cometen el error de centrarse demasiado en el desarrollo de su inteligencia, talentos y habilidades, lo que frena su crecimiento personal, social y emocional, convirtiéndolos en adultos competentes, pero poco imaginativos e inadaptados.
Tipo II – El Desafiante
A continuación, tenemos el segundo tipo de superdotación, conocido como el tipo desafiante. Los del tipo dos se etiquetan así porque no suelen temer desafiar a los demás ni cuestionar la autoridad. Altamente creativos, tenaces y poco convencionales, los del tipo dos tienden a pensar de forma tan innovadora que a veces resulta difícil llevarse bien con ellos debido a lo disruptivos e inconformistas que pueden ser.
Muchos niños con tipo dos, que a menudo reciben poco o ningún reconocimiento por su talento, se sienten frustrados con el entorno escolar, ya que este reprime su creatividad, ignora sus habilidades y les impide alcanzar su máximo potencial. Si no cuentan con un sistema de apoyo ni con otras influencias positivas en su vida, es probable que desarrollen conductas delictivas o, finalmente, abandonen la escuela.
Tipo III – El metro
Número tres, el tipo clandestino. Los del tipo tres, también llamados clandestinos, son personas superdotadas que intentan ocultar su talento a los demás. Esto puede deberse a que desean sentirse más incluidos en un grupo de compañeros no superdotados, sienten demasiada presión para destacar o les desagrada el intenso escrutinio y la atención que suele conllevar la superdotación. Quienes no manifiestan su talento hasta finales de la infancia o principios de la adolescencia tienden a caer en esta categoría, probablemente porque es a esa edad cuando el deseo de pertenencia y aprobación social suele intensificarse.
Como resultado de negar sus capacidades plenas, pueden terminar sintiéndose inseguros y ansiosos. Para remediarlo, los niños con tipo tres necesitan mucho ánimo y comprensión, no solo de sus padres y profesores, sino también de sus compañeros.
Tipo IV – Los desertores
Número cuatro, el tipo desertor. Otro tipo de persona superdotada que la mayoría de la gente desconoce es el tipo cuatro, también conocido como desertor o tipo en riesgo. El tipo cuatro suele tener fama y se le etiqueta como tal porque a menudo lidia con sentimientos de ira, frustración y depresión debido a que se ignora su talento. Al igual que el tipo dos, el tipo cuatro tiene dificultades con su autoestima porque se siente rechazado y poco apreciado por los demás.
Como sus intereses, habilidades y talentos no se alinean con el currículo escolar típico, no reciben el apoyo y la afirmación que necesitan de las personas que los rodean.
Tipo V – El de doble etiqueta
El quinto tipo de superdotación, el de doble etiqueta, se refiere a las personas superdotadas que presentan algún tipo de discapacidad física o emocional. La mayoría presenta dificultades de aprendizaje, como dislexia, disgrafía, discalculia, etc., lo que puede dificultar que los sistemas y programas escolares las identifiquen como superdotadas. Su discapacidad también puede dificultarles completar sus tareas a tiempo o realizar otras tareas estructuradas con la misma facilidad que otros estudiantes superdotados, lo que puede hacer que se desanimen, frustren y sean más autocríticos.
Las personas del tipo cinco también pueden ser impacientes, obstinadas y sensibles a las críticas, lo que hace que sea más importante que se les brinde la ayuda adecuada para cultivar sus fortalezas y talentos.
Tipo VI – El aprendiz autónomo
Y el número seis, el tipo autónomo. Por último, pero no menos importante, tenemos el tipo autónomo, que se refiere a aquellas personas talentosas que son independientes, concienzudas y autosuficientes. Al igual que los del tipo uno, los del tipo seis suelen alcanzar el éxito y el reconocimiento porque han aprendido a destacar en el entorno escolar o han encontrado maneras de que el sistema les funcione.
Ingeniosos y centrados en objetivos, son líderes natos y muy respetados por quienes los rodean. Y, a diferencia de la mayoría de los demás tipos, los del tipo seis suelen ser conscientes de su talento. Sin embargo, gracias a su fuerte sentido de poder personal, nunca se preocupan por impresionar a los demás, ganarse su aprobación ni encajar con sus compañeros.
Conclusiones
Entonces, ¿con qué tipo te identificaste más?
¿Te identificas con más de un tipo? Cuéntanoslo en los comentarios.